Salud

¿Vamos a empezar con la vida sana?

Por Anna Gardeta 8 octubre, 2015 0 Comentarios
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Zumos de Vida acaba de llegar para ayudarte a encontrar el buen camino, el camino de la salud y la buena alimentación. A lo largo de nuestro recorrido juntos te vamos a enseñar nuevas recetas para que te las puedas hacer en casa, poner a tu disposición comparativas de productos para que sepas qué juicer comprar y darte consejos sobre como usarla. Y todo esto intentando no aburrirte demasiado…

En nuestro caso todo empezó después de pasar por una experiencia traumática, un cáncer. Es quizás una de las formas más rápidas y radicales que te hace darte cuenta de que hay que comer bien, cuidarse, hacer ejercicio y en general llevar una vida «sana».

Después del susto inicial, la operación, la recuperación y la reflexión, cambias hábitos de vida. Antes no te importaba si comías carne una vez a la semana o cada día, no le dabas importancia a las verduras y las frutas y tampoco pensabas mucho en de dónde venía lo que comías.

Poco a poco (o muy de golpe) te das cuenta. Te das cuenta de que hay que hacer un cambio. Hay quien lo hace sin pensar en nada ni en nadie, sin venir a cuento, por la salud, por encontrarse mejor y eso tiene mucho mérito. Lo tiene porque es muy sacrificado. Es difícil comer sin sal porque la comida no sabe a nada (al principio como mínimo), renunciar a cosas que te gustan mucho conlleva mucha fuerza de voluntad y si no tienes una razón muy potente para hacerlo: ES MUY DIFICIL! Es como dejar de fumar. Mi mayor admiración para la gente que lo consigue.

Mi experiencia fue algo más obligada pero la conclusión es la misma. Requiere esfuerzo. Tienes que pensar cada día que lo haces porque es lo correcto y porque no lo has pasado tan mal para nada. Quieres seguir bien y quieres que valga la pena el esfuerzo.

Hay muchas cosas que puedes hacer para llevar una vida más sana pero una de las más importantes es comer bien. Somos lo que comemos. Escoge productos de proximidad, frescos y orgánicos. Empieza por cosas sencillas que sepas que te gustan y ves probando como cocinarlas. Verás que es fácil.

Una de las formas sencillas y eficaces de tomar verduras y frutas es exprimirlas. Pero cómo exprimo un apio? Y una manzana? Tradicionalmente hubiésemos comprado o desempolvado la licuadora de toda la vida y nos saldría un zumo. Y está bien. Pero puede ser mejor y más sano.

La licuadora tradicional puede funcionar a 3,000 revoluciones por minuto. Esa velocidad genera calor y espuma. La combinación de calor y aire oxida más rápidamente los elementos licuados que una slow juicer o un cold presser.  La licuadora tradicional centrifuga. Lo que hace es empujar a muy alta velocidad los productos contra unas cuchillas que rasgan o trituran el producto. La fuerza centrifuga junto con un filtro hace el resto. Eso genera mucho ruido, consumo alto de energía, calor y una mayor oxidación. Cuando haces un zumo en una licuadora tradicional, al poco rato la pulpa se separa del liquido. Eso no pasa con un extractor de zumos de bajas revoluciones. Para que te hagas una idea, en el mercado hay modelos que trabajan a solo 42 rpm y el resultado final es muchísimo mejor!

En el próximo post voy a explicar los tipos de licuadoras que existen, sus ventajas e inconvenientes.

Saludos,

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